Un gusto compartido.
Muchas historias.
Lo de la Tata empezó como un hobby entre hermanas. Aunque nuestras profesiones iban por caminos bastante distintos —Adriana desde el Derecho y Marisa desde la Ingeniería—, siempre compartimos el gusto por buscar, comprar y juntar cosas diferentes: antigüedades, objetos curiosos, piezas para la casa y, simplemente, cosas que nos llamaban la atención.
Con el tiempo fueron apareciendo cada vez más, la colección empezó a crecer y llegó una pregunta bastante simple: “¿Y si probamos?”
Así fue como, en 2009, dimos el paso y comenzamos formalmente en un pequeño espacio dentro de un estudio jurídico de calle Alem. Después seguimos en una gran casa sobre calle Nación y, desde 2025, estamos en Maipú 56, con una gran vidriera que invita a frenar, mirar un poco más y entrar a conocer.
En todos estos años el anticuario fue cambiando junto con nosotras. Se fueron sumando nuevas categorías, nuevas formas de mostrar lo que hacemos y, sobre todo, muchísima gente que nos acompañó a lo largo del camino.
Hoy seguimos disfrutando de esa mezcla que siempre tuvo Lo de la Tata: antigüedades, decoración, joyería, bijouterie y objetos de distintos estilos y épocas, todo conviviendo en un mismo lugar.
Y quizá eso sea lo que más nos gusta del anticuario: que siempre haya algo distinto para mirar, descubrir o comentar.
